MADRE MÍA
Madrecita linda, hoy te escribo con el corazón en la mano, ahora que aún puedes ver y escucharme y antes de que tus ojitos se cierren para siempre. Quiero que estas palabras abracen tu vida, como tú abrazaste la mía desde el primer día.
Fuiste desvelo constante, presencia silenciosa en las noches difíciles, manos que curaban mis heridas y las de mis hermanos, aun cuando el cansancio te vencía. Nunca te importó quedarte sin comer si eso significaba vernos alimentados. En medio de los momentos más duros, tú estuviste ahí, firme, sosteniéndonos con tu amor y tu ternura.
Nos cuidaste como sabías
hacerlo, como la vida te enseñó, con aciertos y también con errores, pero
siempre desde un amor profundo y verdadero. Impusiste disciplina a tu manera,
no desde la dureza, sino desde la convicción de que querías vernos crecer como
personas de bien.
Trabajaste sin descanso,
hiciste lo que sabías hacer, y también
lo que ibas aprendiendo en el camino de
la vida. Donde aparecía una necesidad, tú te levantabas. Donde la sobrevivencia
llamaba, tú respondías, enfrentando lo que la vida te ponía delante, siempre
con la fuerza de quien no se rinde.
Fuiste y eres un ser humano
valiente que, con tus propias luchas, nos guió por el camino de la honradez,
del esfuerzo y de la dignidad. Nos enseñaste, sin palabras muchas veces, que el
amor se demuestra con actos, con sacrificio y con presencia.
Tú lo diste todo, sin esperar
nada a cambio.
Hoy quiero que sepas que cada
uno de tus esfuerzos vive en nosotros, tus hijos, en lo que somos y en lo que
seguiremos siendo. Tu amor ha dejado una huella eterna en nuestras vidas.
Quiero que sepas también, que lo que
eres, lo que nos diste y lo que nos enseñaste no se pierde, permanece en nosotros.
Permanece en mi forma de ver la vida, en mis valores, en mis decisiones. Me
quedo con tu ejemplo.
Si en algún momento no supe decirte
lo suficiente, perdóname. Y si hoy te lo digo tarde, que al menos sepas que fue
con verdad: te amo, te admiro y te agradezco con todo mi corazón.
Gracias por tu amor. Gracias a Dios y
a ti por darnos tanto, madre mía.
¡Cuánto te amo, madrecita linda!
Para todas las madrecitas en este día.

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