Traducir

viernes, 13 de diciembre de 2024

 

LA PAZ AMENAZADA PERSISTENTEMENTE POR LA VIOLENCIA

 

La violencia se ha puesto de manifiesto en la convivencia humana durante toda la historia de la humanidad hasta nuestros días, desde pequeños comportamientos como las burlas, insultos hasta los golpes y la muerte, ocurridos como violencia interpersonal hasta la violencia intergrupal, social, racial, religiosa, guerras y más guerras.

Recuerdo desde que tenía uso de razón haber vivido la expresión de la violencia del ser humano, al observarla me parecía ser intrínseca a la condición del ser humano y necesaria para el aprendizaje de la convivencia, la formación y la supervivencia. Padres y maestros decían “la letra con sangre entra”, también decían “en una mano está el amor y en la otra el rigor”, entendía por amor el que nuestros padres se preocuparan por cubrir las necesidades básicas, las muestras de afecto eran escasas o nulas; mientras que se entendía por rigor aquellas acciones de padres y maestros conducentes a imponer una disciplina estricta, rígida, sancionadora y violenta ante las conductas de los niños y jóvenes con el propósito de inculcar las “buenas costumbres” de la época y el mantenimiento de esa cultura.

Recuerdo también que “bruto, tonto, estúpido” eran las palabras de nuestros profesores y padres cuando nos equivocábamos o no entendíamos como realizar una tarea, y cuando cometíamos una travesura el castigo físico, arrodillarnos en piedrillas, granos de maíz o cualquier objeto que nos lastimara y sangrara, disque era la mejor forma de educarnos.

Las relaciones de nuestros padres no tenían ese toque cálido que envuelven las relaciones afectivas, no percibía muestras de afecto entre ellos, el macho (padre) “el jefe del hogar” mantenía el control de las relaciones y si la hembra (madre) intentaba liberarse de ese control era maltratada física y psicológicamente; tal parece que ella sólo era necesaria para hacer las tareas de casa y la reproducción, un objeto sexual donde el macho dominaba esta relación.

Todo esto ¿acaso no revela el entorno violento de las relaciones familiares y de la sociedad en general?; ¿acaso no es posible entender que existe algo al interior del ser humano, características violentas que hasta la actualidad se manifiestan?

Conocer la historia me ha enseñado que la humanidad se ha ido desarrollando a través de los tantos y tantos años, con un ingrediente básico de las relaciones entre los seres a quienes denominamos “humanos”, “seres racionales” y “superiores”; la violencia.

Como lo expresé en mi anterior artículo, la violencia es un acto descalificatorio de un ser humano a otro, poniéndolo en un nivel de inferioridad que le permita mediante el uso de la fuerza, maltratrlo, agredirlo de manera física, verbal, sexual, o que psicológicamente lo afecte, sea a una persona, grupo de personas o al estado; y protagonizada por un individuo, un grupo o el mismo estado, con el objeto de imponer su propia voluntad e intereses y lograr un determinado objetivo en la víctima que es quien recibe el acto violento.

A nivel físico: pellizcos, golpes, jaloneos, coscorrones, cacheteos, tirarle objetos al cuerpo, destruir sus pertenencias, atravesarle el pie para que se caiga, apretar su cuello, hasta quitarle la vida.

A nivel psíquico: insultos, burlas, amenazas, chantajes, ironías, sarcasmos, control de la persona adulta, dominar y manipular la fe y las creencias religiosas de una persona, hasta las modernas y evolucionadas formas de violencia expresadas a través de la tecnología digital como el cyberbulling, sexting, stalked, grooming, shaming y doxing.

Es importante entender y comprender todo el dolor y sufrimiento que ha acarreado el vivir una historia de violencia en el mundo; el dolor y sufrimiento que produce en toda víctima y sus familiares, la tristeza y el profundo vacío que se siente por la pérdida de un ser querido. A los cuatro vientos y a cielo abierto gritamos "Queremos Paz".

Lograr la paz dentro de este contexto y entorno violento, se torna muy utópico, pero la constancia, interés, decisión y voluntad de todos los seres humanos, la sociedad y los estados, podremos contribuir a la erradicación de la violencia en el mundo.


MÁS INFORMACIÓN LA ENCONTRARÁ EN EL RELATO DE MI PRIMER LIBRO “HUELLAS DE VIOLENCIA”, DE VENTA AL PÚBLICO EN LAS LIBRERÍAS DE AMAZON.COM


https://www.amazon.com/author/tedy1954.rivadeneira_trs


miércoles, 9 de octubre de 2024

 

UN MUNDO DE VIOLENCIA SIN LÍMITE

 

Definir la violencia ha sido objeto de muchas discusiones y enfoques multidisciplinarios por parte de sociólogos, historiadores, politólogos, filósofos, psicólogos y juristas; que en lo que si están de acuerdo es en el uso de la fuerza como mecanismo de solución de conflictos.

Según la Organización Mundial de la Salud define a la violencia como

“el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”.

El uso deliberado de la fuerza o los actos que son el resultado de una relación de poder, incluye las amenazas e intimidaciones.

La violencia es un acto descalificatorio de un ser humano hacia otro, y que mediante el uso de la fuerza se maltrata, se agrede física, verbal, sexual, o que psicológicamente afecte a una persona, grupo de personas o al estado; y protagonizada por un individuo, un grupo o el mismo estado, con el objeto de imponer su propia voluntad e intereses y lograr un determinado objetivo en la víctima que es quien recibe el acto violento.

Existen diferentes formas manifiestas de violencia, desde las innumerables guerras expansionistas y de conquista de territorios, guerras de independencia, guerras revolucionarias, guerras religiosas, terrorismo, genocidios, esclavitud, violencia de género, crímenes por celos, crímenes por venganza, crímenes por traición, crímenes en nombre de Dios, crímenes en nombre del amor, intimidaciones, extorsiones, burlas, peleas entre amigos y compañeros, humillaciones, ironía y maltrato en general.

El carácter de la violencia social tiene sus primeros signos en la violencia interpersonal, en el carácter violento de la persona y en la dificultad para controlar su ira y su frustración.

Se evidencia huellas de violencia en la migración por guerras, el uso de armas para autodefenderse; hasta poner rejas en puertas y ventanas (autoencierro) como medio de seguridad ante la violencia delincuencial. La huida como mecanismo de defensa, también es un signo de la existencia de persecución y violencia.

Estudios realizados en 2017 la tasa de homicidio intencional a nivel mundial era de 6,1 por cada 100.000 habitantes, según publicación de la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito UNODC en el 2019; un total equivalente en ese año a 464.000 homicidios. La tasa en toda América fue la más alta del 37,4 por cada 100.000 habitantes.

Esta misma fuente expone que en el mundo:

“La actividad delictiva causa muchas más muertes que los conflictos y el terrorismo combinados. Las 464,000 víctimas de homicidio superan con creces a las 89,000 muertes en conflictos armados y a las 26,000 víctimas fatales de violencia terrorista en 2017. El crimen organizado por sí solo puede ser una fuente importante de violencia letal; desde el comienzo del siglo XXI, el crimen organizado ha provocado aproximadamente el mismo número de asesinatos que todos los conflictos armados de todo el mundo combinados. Se estima que un promedio de casi 65,000 asesinatos cada año estuvieron relacionados con el crimen organizado y las pandillas durante el período 2000-2017, y que hasta el 19 por ciento de todos los homicidios registrados a nivel mundial en 2017 estuvieron relacionados con el crimen organizado y las pandillas.” (p.18)

Este mismo estudio revela que en un periodo de 2000 – 2017 arroja 1000.000 de muertes por conflictos armados y 1000.000 protagonizados por el crimen organizado.

Me he preguntado siempre si ¿la violencia y la agresión física, psicológica y social, es necesaria para la supervivencia como especie dentro de este planeta?, ¿el ser humano es violento por naturaleza como opinan algunos autores?

La violencia en el mundo es una espiral que no tiene fin.

 

MÁS INFORMACIÓN LA ENCONTRARÁ EN EL RELATO DE MI PRIMER LIBRO “HUELLAS DE VIOLENCIA”, DE VENTA AL PÚBLICO EN LAS LIBRERÍAS DE AMAZON.COM


https://www.amazon.com/author/tedy1954.rivadeneira_trs




jueves, 3 de octubre de 2024

 

EL VÍNCULO AFECTIVO INCOMPLETO

 

El amor no aparece de la noche a la mañana, es una construcción afectiva llena de aprendizajes fruto de la relación entre padres e hijos a lo largo de su historia de relación entre ellos, vínculo que se fortalece día a día durante los años de permanencia como familia. Este vínculo afectivo es fundamental para la supervivencia de la especie. 

El vínculo afectivo aporta confianza, seguridad y fortaleza; hasta ahora en la mayoría de las familias, el vínculo afectivo se ha visto fortalecido por la madre; el padre justificando su falta de tiempo por el trabajo, reuniones de negocio, responsabilidades laborales, actividades con amigos, dedica poco tiempo a establecer una relación de afecto, o simplemente no lo hace.

El hombre generalmente se ha encontrado desde la antigüedad, y se encuentra hasta la presente fecha, ausente de ese vínculo afectivo que proporciona seguridad y protección durante su desarrollo, basado en una creencia de que “la mujer es de la casa y el hombre de la calle”, así se ha mantenido ese estereotipo, herencia cultural del hombre machista y de la mujer machista.

Es admirable la fortaleza y el vínculo que establece el niño(a) con su madre, y que muchas madres solteras ante la irresponsabilidad del padre por la vida de sus hijos, y donde la presencia del padre es escasa o nula; muchas madres, sin recursos suficientes para sobrevivir deben sacarlos adelante.

Es evidente entonces que esta sociedad violenta se ha caracterizado por una ausencia del vínculo afectivo del padre. El vínculo afectivo de ambos padres es el complemento ideal para la salud emocional de los hijos, si hay amor no hay violencia.

Crear un vínculo afectivo es compartir con ellos sus actividades, sus juegos, sus estudios, sus tareas, es interesarse por ellos, es interesarse por su vida; y este vínculo se construye desde antes de nacer, desde la decisión de tener un hijo, de crear una familia.

El vínculo afectivo de ambos padres durante el embarazo, con el ser humano en gestación es de vital importancia; al respecto el Coach Dr. César Roldán, prestigioso Psicólogo Peruano, en su libro “Construyendo Vínculos Afectivos con Nuestros Hijos”, dice:

Cuando le hablamos al bebé en gestación, favorecemos su desarrollo neuronal y emocional. Además, incrementamos de manera importante los vínculos afectivos con él. Esta actividad puede ser muy emocionante, ya que con frecuencia el feto puede reaccionar a una voz en particular con movimientos, calmando sus movimientos y aumentando los vínculos paterno y materno, cuando éstos le hablan al vientre. (p. 4)

Mantener este vínculo afectivo como muestra de amor promueve unas relaciones armoniosas y satisfactorias de aprendizaje de tal manera que cuando ambos padres ya estén de avanzada edad, los hijos también prodiguen el cariño, afecto y atención que ellos necesitan y no se sientan sumidos en la soledad.

El nacimiento de un ser humano, es una nueva vida con derecho a vivir como todo ser humano, su creación gracias al poder de Dios y la naturaleza que le otorga al hombre y a la mujer para que el espermatozoide y óvulo se genere una nueva vida como resultado de una relación sexual; y si el nuevo ser es el resultado de este acto, por lo tanto, el vínculo afectivo solo estará completo con la participación igualitaria de ambos padres: cuidados, preocupación por la vida, satisfacción de sus necesidades, atención cariñosa.

El vínculo afectivo solo con la madre o solo con el padre, es un vínculo incompleto.


 

SUPERIORIDAD: LA DESCALIFICACIÓN DEL SER HUMANO

 

La violencia como producto de nuestra cultura, lo ratifica el “Manifiesto de Sevilla” de 1986: “La violencia es un fenómeno específicamente humano, producto de la cultura”; en otra de sus proposiciones dice “La violencia no se hereda genéticamente, sino que responde a factores contextuales del entorno social y ecológico”.

La violencia del ser humano se encuentra dentro del mismo ser humano, de aquellos cuya conciencia sigue siendo gobernada por sus instintos y sus impulsos incapaces de controlarlos, su raíz es una creencia de superioridad profundamente arraigada y transmitida de generación en generación; aprendizajes de una herencia cultural.

Esta creencia de superioridad gobierna también la conciencia que le impide establecer una diferencia entre lo que es bueno y lo que es malo, o por lo menos busca justificarlo; por lo que lleva al atacante a descalificar al ser humano y a ubicarlo en la categoría de objeto que puede utilizarlo para sus fines. Un amplio espectro de crímenes se encuentra influenciados por esta creencia que desde la antigüedad continúa afectando el desarrollo de una conciencia social.

Si bien es cierto que las muertes violentas en el presente siglo, de acuerdo a estadísticas presentadas por organizamos internacionales, han descendido en el campo de los conflictos armados, en relación al aumento de víctimas que hubo en los siglos XIX y XX en plena era contemporánea; de acuerdo a las noticias e información proporcionada por medios de comunicación, la violencia se ha visto incrementada en el campo de los conflictos familiares, violencia de género y violencia psicológica que no puede ser cuantificable.

Y es que la violencia a partir de la Declaración de los Derechos Humanos y de la Mujer, promulgados por la Organización de las Naciones Unidades, cuyos estados y países luchan a través de las leyes controlar la violencia mediante sanciones y sistemas de privación de libertad para quienes atenten y violen los derechos humanos establecidos; sin embargo, la violencia física y psicológica ha ido cambiando de formas, una violencia que busca descalificar al ser humano.

Toda creencia de superioridad es un conjunto de ideas y pensamientos descalificantes preestablecidos, generalizaciones que en la mayoría de los casos refieren una imagen distorsionada de la realidad; creencia transmitida mediante construcciones mentales, de padres a hijos a través del lenguaje: palabras, gestos, miradas, posturas y acciones; y en la que el niño en su proceso de aprendizaje lo que hace es imitar los comportamientos y el lenguaje de los padres y adultos en general.

El sentimiento de superioridad que genera estos pensamientos, va en contra de la naturaleza igualitaria del ser humano, es descalificante, y nadie quiere sentirse inferior a nadie; la burla, el desprecio, el rechazo, la humillación, la imposición, la intimidación, la discriminación, hacen sentir inferior al ser humano, y cuando esto sucede su reacción es inmediata, es un acto de agresión al ser humano que hiere y lastima su integridad personal. 

Esta creencia de superioridad es la que lleva a expandir territorios, tener acceso a los recursos vitales, controlar los recursos naturales en el mundo sin tomar en cuenta las consecuencias en la vida de los seres humanos, guerras, violencia religiosa, violencia racial, violencia sexual, terrorismo, extorsiones, intimidaciones, burlas, el sarcasmo, el ridículo, humillaciones, acoso; y toda una gama de formas de violentar en la búsqueda por descalificar al ser humano, hasta las formas de violencia digital que hoy existe.

El siglo XXI va mostrando una cara monstruosa de una violencia que no tiene límites para someter al ser humano, es la era de la descalificación humana.


VER CANAL YOU TUBE: https://www.youtube.com/results?search_query=tedy+rivadeneira


martes, 24 de septiembre de 2024

 

LA PAZ, UNA FELICIDAD DURADERA

 

Permanentemente las personas expresan el deseo de paz: mujeres agredidas y asesinadas por su pareja, “déjame vivir en paz” se escucha en las relaciones de pareja cuando discuten y la ira se apodera de ellos; “quiero irme lejos para estar en paz” expresan otros cuando se sienten abatidos llenos de conflictos o demasiado estresados.

“Queremos paz” dice una colectividad cuando se siente amenazada por la guerra, atentados terroristas, el aumento de los asesinatos, la criminalidad, el femicidio. Grupos de ciudadanos marchan por las calles de las ciudades pidiendo paz y seguridad ante tanta criminalidad en las calles.

“Quiero irme de este país” dicen otros cuando se sienten amenazados por la presión económica o violencia extrema. El temor y la inseguridad hacen presa fácil de sus decisiones y prefiere huir fuera de su territorio; pero los frenos de los estados impiden una libertad en la movilidad humana y poder consolidar los sueños de vivir en una aldea global.

La paz es una sensación de tranquilidad y armonía interna que promueve una relación de calidez, afecto, de empatía y solidaridad con todas las personas que nos rodean y con el medio ambiente en general.

Estar en paz facilita la realización armoniosa de todas nuestras actividades sin sobresaltos. Lo contrario es la intranquilidad, el sobresalto, la angustia, el dolor y el sufrimiento.

La paz produce una sensación de alegría y bienestar, y la felicidad que proveniente de esta fuente, dura mucho más tiempo en relación a la felicidad que produce el logro de una meta y la satisfacción de una necesidad biológica. Es una felicidad duradera.

Esta paz deseada es la que sentimos que cada vez se aleja más y más, por esta espiral de violencia que parece interminable, y que ha sido desatada por el ser humano desde la antigüedad.

Sólo con una decisión firme, encontrando sus raíces en las profundidades de la naturaleza humana y a través de su historia; podríamos emprender el camino para su erradicación. Esta acción sólo la podemos lograr con decisiones firmes, en un esfuerzo común y en unidad con todos los pueblos del mundo.


VER CANAL YOU TUBE: https://www.youtube.com/results?search_query=tedy+rivadeneira


lunes, 23 de septiembre de 2024

 

AMAR LA VIDA

 

Amar la vida es disfrutar cada una de las cosas que ocurren en la naturaleza, o de las cosas que hacemos: escuchar la música de preferencia, contemplar una bella puesta de sol, una conversación animosa con un amigo, la compañía agradable de la esposa; es disfrutar el ruido que produce el agua al deslizarse por la pendiente de una catarata; es disfrutar la primera palabra que pronuncia su hijo, y cada uno de sus logros, y muchos ejemplos más.

Son ejemplos de amor: Jesucristo, Gandhi, Martin Luther King, Nelson Mandela, la Madre Teresa.

Nos preguntamos ¿Cómo se construye el amor a la vida?

El amor no aparece de la noche a la mañana, es una construcción afectiva llena de aprendizajes fruto de la relación entre padres e hijos a lo largo de su historia de relación entre ellos, vínculo que se fortalece día a día durante los años de permanencia como familia. Este vínculo afectivo es fundamental para la supervivencia de la especie. 

El amar la vida se construye a través del vínculo afectivo de ambos padres desde que el niño se encuentra en proceso de gestación en el vientre materno.

El padre y la madre tienen el don natural que Dios le ha proporcionado, de generar una nueva vida, un ser humano; por lo tanto, es responsabilidad del hombre y la mujer al enamorarse y decidir tener relaciones sexuales, asumir esa gran responsabilidad de crear un nuevo ser y formar una familia.

Amar la vida es respetar la vida humana, la vida de los seres vivos y de toda la naturaleza.

Amar la vida es amar a Dios sobre todas las cosas, es amar a la naturaleza, a todos los seres vivos, a todos los seres humanos, a nuestra familia, a nuestros seres queridos.

No es amar la vida, el herir, el lastimar, el humillar, el descalificar y burlarse del otro, el golpear a la persona que dice amar, el destruir la vida y lo que hemos construido.   


VER CANAL YOU TUBE: https://www.youtube.com/results?search_query=tedy+rivadeneira

 


martes, 17 de septiembre de 2024

 

EL SER HUMANO, ENTRE EL AMOR Y LA VIOLENCIA


La violencia como producto de nuestra cultura, lo ratifica el “Manifiesto de Sevilla” de 1986, difundido por la UNESCO: “La violencia es un fenómeno específicamente humano, producto de la cultura”; en otra de sus proposiciones dice “La violencia no se hereda genéticamente, sino que responde a factores contextuales del entorno social y ecológico”, por lo que la violencia no es un fenómeno inherente a la naturaleza humana.

La vida del ser humano se va construyendo entre el amor y la violencia, poco a poco, desde que se encuentra en el vientre materno. Tanto el amor como la violencia son construcciones sociales; son resultados, son efectos de como se ha ido desarrollando el vínculo afectivo durante toda la vida del ser humano. A mayor vínculo afectivo mayor nivel de construcción del amor, el vínculo afectivo fortalece el amor.

Por otro lado, los estereotipos de superioridad gobiernan la conciencia del ser humano, que le impide establecer una diferencia entre lo que es bueno y lo que es malo; por lo que el desarrollo de la conciencia humana es el camino hacia una paz duradera.

Una conciencia social con un alto grado de formación debe poseer sinceridad, convicción y responsabilidad de todas nuestras acciones y decisiones. La experiencia, los aprendizajes sociales y culturales, y la necesidad del ser humano de comunicarse e interactuar con otros seres humanos para satisfacer sus necesidades, cumplen un papel fundamental en su desarrollo.

La conciencia social se desarrolla en base al interés que el ser humano muestra por los demás, su preocupación por que toda la especie humana pueda sobrevivir, su preocupación por la vida de la otra persona; y este interés se va desarrollando en la medida que se construye el amor entre los seres humanos.

Cuando hablamos de vínculo afectivo, estamos refiriéndonos a las dos personas responsables de la generación de una nueva vida: hombre y mujer. Ese es el vínculo completo.

En la medida en que se desarrolla el vínculo afectivo, éste va determinando también los niveles de construcción del amor y la violencia. El espacio que deja el vínculo afectivo porque no ha sido desarrollado, lo ocupa la violencia.

El vínculo afectivo es el potencial que trae todo ser humano al ser creado en el vientre materno por papá y mamá.

El vínculo afectivo se desarrolla a partir de una conciencia de igualdad, y está conciencia de igualdad se desarrolla a partir de una creencia de igualdad.

Una creencia de superioridad interfiere con el desarrollo de una conciencia social, el vínculo afectivo se debilita y bloquea la construcción del amor.

La conciencia social debe ser capaz de trascender todas las barreras ideológicas, culturales, territoriales; evolucionar esta conciencia social es pensar en la sobrevivencia y conservación de toda la especie humana; es traspasar todas las barreras de individualidad: desde el yo primitivo, luego mi familia, posterior mi pueblo, mi comunidad, mi territorio, mi imperio, mi estado, mi país. En este concepto de conciencia social está incluido el yo, pero ese yo que no puede sobrevivir sin la compañía, el apoyo y la ayuda de los demás seres humanos.

El desarrollo de toda sociedad se fundamenta en la paz y seguridad; la muerte violenta no es nada más que el corolario de una cadena de sucesos de venganza como producto de heridas abiertas que cicatrizan, pero nunca se cierran mediados por una serie de estereotipos de superioridad que culturalmente son transmitidos de padres a hijos, donde cada quien cree sentirse más superior al otro, que cree que tiene el poder de lastimar, discriminar, humillar, intimidar, dominar y hasta de arrebatarle la vida.

Nelson Mandela decía que “La Educación es el gran motor del desarrollo personal, es el arma más poderosa para cambiar el mundo”; por lo que la educación de la conciencia es una tarea permanente y de todos: la familia, las instituciones educativas y la sociedad en general y de cada persona en su esfuerzo por ser mejor ser humano, con conciencia de ser humano.

La educación en una creencia de igualdad de los seres humanos, permitirá desaprender los estereotipos existentes de superioridad humana, y aunque es una tarea muy compleja al estar instaurada desde hace más de 10.000 años, transmitiéndose de generación en generación como una herencia cultural; es posible lograr cambios graduales para nuestras siguientes generaciones y el siglo venidero.

Es necesario que los padres aprendan a modelar comportamientos igualitarios: Los adultos y las figuras de autoridad en la vida de los niños pueden desempeñar un papel fundamental al modelar comportamientos igualitarios en sus propias acciones y relaciones. Esto implica tratar a todas las personas con respeto y dignidad, sin importar su género, y evitar la reproducción de estereotipos de género en las interacciones cotidianas; ofrecer a los niños una educación que promueva la igualdad de género y desafíe estos estereotipos.

La violencia impide desarrollar el amor; pero a su vez solo el amor es capaz de contrarrestar la violencia; he aquí la complejidad en la que siempre se ha visto envuelto el ser humano para lograr un cambio en sus vidas.

La base para el desarrollo de una conciencia social se encuentra en la vida afectuosa y de comunicación que envuelve al ser humano mediante ese sentimiento tan profundo que es el AMOR.

El amor nos inspira y nos motiva. Es que ese es el efecto del amor, el amor es sentir la vida, es sentir que estamos vivos, es la vida misma. El amor es la fuerza de la existencia humana.

Un pensamiento de superioridad sobre las otras personas obstaculiza el mantenimiento de relaciones estables y duraderas, e impide construir una verdadera relación de amor y amistad y un vínculo afectivo en la relación familiar con la pareja y sus hijos.

Toda obediencia ciega sin espacio para la libre expresión, siempre la reacción del niño será de rebeldía o sumisión definitiva, porque la obediencia absoluta sin explicación del porqué de sus actuaciones erróneas o equivocadas no generará una comprensión de las mismas; por lo que Dongo A. (2023) dice:

…Hay dos factores distintos que condicionan la toma de conciencia: la coacción del adulto conduce a una noción realista de la regla debido a que no permite comprender los motivos de los actos propios y ajenos. La cooperación, unida al afecto mutuo, permite la comprensión de la norma y, por lo tanto, la noción subjetiva de la misma…”

La educación es un proceso formativo que reviste una total responsabilidad por la vida y formación del ser humano, y los padres tienen ese rol trascendental al tener el poder de generar una nueva vida, un hijo sea hombre o mujer; responsabilidad que no admite delegación alguna. La educación formal a través de las diferentes instituciones educativas complementa y ayudan a este proceso formativo.

La base de la formación y desarrollo del ser humano para tener una sociedad más humana, sin violencia y que nos lleve a una cultura de paz, se encuentra en el vínculo afectivo que ambos padres deben crear con el hijo o hija, desde el embarazo de la madre y durante toda la vida; vínculo afectivo caracterizado por el amor, el cuidado, la protección, el cariño, la ternura, la sonrisa, palabras agradables; educarlo con amor y no con violencia, porque no existe una educación sin amor.

El amor no aparece de la noche a la mañana, es una construcción afectiva llena de aprendizajes fruto de la relación entre padres e hijos a lo largo de su historia de relación entre ellos, vínculo que se fortalece día a día durante los años de permanencia como familia. Este vínculo afectivo es fundamental para la supervivencia de la especie. 

Ningún ser humano nace odiando a otro ser humano por el color de su piel, sexo, religión, origen; Nelson Mandela también decía que, si el odio se enseña y aprende, el amor también es objeto de enseñanza y aprendizaje.

La responsabilidad materna y paterna, es una responsabilidad mutua al decidir tener una familia, el ser padre o madre no es solo decirlo sino serlo; y para serlo es necesario que el verdadero padre no se permita causarle daño alguno, sino más bien prodigarle todo el cariño, la ternura, el amor, la atención y los cuidados necesarios para que crezca y tenga un desarrollo sano, tanto física, psicológica y socialmente; es necesario transmitir una herencia cultural de igualdad y de un amor incondicional. 


VER CANAL YOU TUBE: https://www.youtube.com/results?search_query=tedy+rivadeneira


domingo, 25 de agosto de 2024

Por un mundo sin Violencia

 

POR UN MUNDO SIN VIOLENCIA

 

El mundo entero está envuelto en una violencia imparable. La violencia se ha puesto de manifiesto en la convivencia humana durante toda la historia de la humanidad hasta nuestros días, desde pequeños comportamientos como las burlas, insultos, humillaciones, descalificar al otro, hasta los golpes y la muerte; comportamientos ocurridos como violencia interpersonal, hasta la violencia intergrupal, social, racial, religiosa, guerras y más guerras.

La violencia en todas sus formas, es una de las mayores fuentes de sufrimiento, tanto para las víctimas, familiares y la sociedad en general; su erradicación abriría el camino para que las personas y los pueblos puedan construir relaciones más saludables, y facilitaría la cooperación global en la búsqueda de soluciones a problemas apremiantes de nuestras sociedades: la pobreza, salud, educación, el ambiente, la indigencia, seres humanos mendigando y durmiendo en las calles.

Todos los pueblos y ciudades del mundo podrían canalizar las energías y recursos gastados en las confrontaciones, en proyectos de innovación y progreso compartido

“Por un Mundo sin Violencia”, es un proyecto de vida, creado para contribuir a una erradicación de la violencia en el mundo, con la esperanza de construir un mundo más justo, equitativo y sostenible, lleno de paz y armonía, mejorar la relación entre las personas y entre los pueblos del mundo.


Destacados :

  ¿QUÉ ES UNA RELACIÓN AMOROSA?   Una relación amorosa es el encuentro consciente entre dos personas que deciden vincularse desde el amor, y...

Te podría interesar :