LA PAZ AMENAZADA
PERSISTENTEMENTE POR LA VIOLENCIA
La
violencia se ha puesto de manifiesto en la convivencia humana durante toda la
historia de la humanidad hasta nuestros días, desde pequeños comportamientos
como las burlas, insultos hasta los golpes y la muerte, ocurridos como
violencia interpersonal hasta la violencia intergrupal, social, racial,
religiosa, guerras y más guerras.
Recuerdo
desde que tenía uso de razón haber vivido la expresión de la violencia del ser
humano, al observarla me parecía ser intrínseca a la condición del ser humano y
necesaria para el aprendizaje de la convivencia, la formación y la
supervivencia. Padres y maestros decían “la letra con sangre entra”, también
decían “en una mano está el amor y en la otra el rigor”, entendía por amor el
que nuestros padres se preocuparan por cubrir las necesidades básicas, las
muestras de afecto eran escasas o nulas; mientras que se entendía por rigor
aquellas acciones de padres y maestros conducentes a imponer una disciplina
estricta, rígida, sancionadora y violenta ante las conductas de los niños y
jóvenes con el propósito de inculcar las “buenas costumbres” de la época y el
mantenimiento de esa cultura.
Recuerdo
también que “bruto, tonto, estúpido” eran las palabras de nuestros profesores y
padres cuando nos equivocábamos o no entendíamos como realizar una tarea, y
cuando cometíamos una travesura el castigo físico, arrodillarnos en piedrillas,
granos de maíz o cualquier objeto que nos lastimara y sangrara, disque era la
mejor forma de educarnos.
Las
relaciones de nuestros padres no tenían ese toque cálido que envuelven las
relaciones afectivas, no percibía muestras de afecto entre ellos, el macho
(padre) “el jefe del hogar” mantenía el control de las relaciones y si la
hembra (madre) intentaba liberarse de ese control era maltratada física y psicológicamente;
tal parece que ella sólo era necesaria para hacer las tareas de casa y la
reproducción, un objeto sexual donde el macho dominaba esta relación.
Todo
esto ¿acaso no revela el entorno violento de las relaciones familiares y de la
sociedad en general?; ¿acaso no es posible entender que existe algo al interior
del ser humano, características violentas que hasta la actualidad se manifiestan?
Conocer
la historia me ha enseñado que la humanidad se ha ido desarrollando a través de
los tantos y tantos años, con un ingrediente básico de las relaciones entre los
seres a quienes denominamos “humanos”, “seres racionales” y “superiores”; la
violencia.
Como lo expresé en mi anterior artículo, la violencia es un acto descalificatorio de un ser humano a otro, poniéndolo en un nivel de inferioridad que le permita mediante el uso de la fuerza, maltratrlo, agredirlo de manera física, verbal, sexual, o que psicológicamente lo afecte, sea a una persona, grupo de personas o al estado; y protagonizada por un individuo, un grupo o el mismo estado, con el objeto de imponer su propia voluntad e intereses y lograr un determinado objetivo en la víctima que es quien recibe el acto violento.
A nivel físico: pellizcos, golpes, jaloneos, coscorrones, cacheteos, tirarle objetos al cuerpo, destruir sus pertenencias, atravesarle el pie para que se caiga, apretar su cuello, hasta quitarle la vida.
A nivel psíquico: insultos, burlas, amenazas, chantajes, ironías, sarcasmos, control de la persona adulta, dominar y manipular la fe y las creencias religiosas de una persona, hasta las modernas y evolucionadas formas de violencia expresadas a través de la tecnología digital como el cyberbulling, sexting, stalked, grooming, shaming y doxing.
Es importante entender y comprender todo el dolor y sufrimiento que ha acarreado el vivir una historia de violencia en el mundo; el dolor y sufrimiento que produce en toda víctima y sus familiares, la tristeza y el profundo vacío que se siente por la pérdida de un ser querido. A los cuatro vientos y a cielo abierto gritamos "Queremos Paz".
Lograr la paz dentro de este contexto y entorno violento, se torna muy utópico, pero la constancia, interés, decisión y voluntad de todos los seres humanos, la sociedad y los estados, podremos contribuir a la erradicación de la violencia en el mundo.
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