UN MUNDO DE VIOLENCIA SIN LÍMITE
Definir la violencia ha sido objeto de
muchas discusiones y enfoques multidisciplinarios por parte de sociólogos,
historiadores, politólogos, filósofos, psicólogos y juristas; que en lo que si
están de acuerdo es en el uso de la fuerza como mecanismo de solución de
conflictos.
Según la Organización Mundial de la Salud
define a la violencia como
“el uso deliberado de la fuerza física o el
poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o
un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar
lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”.
El uso deliberado de la fuerza o los actos
que son el resultado de una relación de poder, incluye las amenazas e
intimidaciones.
La violencia es un acto descalificatorio
de un ser humano hacia otro, y que mediante el uso de la fuerza se maltrata, se
agrede física, verbal, sexual, o que psicológicamente afecte a una persona,
grupo de personas o al estado; y protagonizada por un individuo, un grupo o el
mismo estado, con el objeto de imponer su propia voluntad e intereses y lograr
un determinado objetivo en la víctima que es quien recibe el acto violento.
Existen diferentes formas manifiestas de
violencia, desde las innumerables guerras expansionistas y de conquista de
territorios, guerras de independencia, guerras revolucionarias, guerras
religiosas, terrorismo, genocidios, esclavitud, violencia de género, crímenes
por celos, crímenes por venganza, crímenes por traición, crímenes en nombre de
Dios, crímenes en nombre del amor, intimidaciones, extorsiones, burlas, peleas
entre amigos y compañeros, humillaciones, ironía y maltrato en general.
El carácter de la violencia social tiene
sus primeros signos en la violencia interpersonal, en el carácter violento de
la persona y en la dificultad para controlar su ira y su frustración.
Se evidencia huellas de violencia en la
migración por guerras, el uso de armas para autodefenderse; hasta poner rejas
en puertas y ventanas (autoencierro) como medio de seguridad ante la violencia
delincuencial. La huida como mecanismo de defensa, también es un signo de la
existencia de persecución y violencia.
Estudios realizados en 2017 la tasa de
homicidio intencional a nivel mundial era de 6,1 por cada 100.000 habitantes,
según publicación de la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el
delito UNODC en el 2019; un total equivalente en ese año a 464.000 homicidios.
La tasa en toda América fue la más alta del 37,4 por cada 100.000 habitantes.
Esta misma fuente expone que en el mundo:
“La actividad delictiva
causa muchas más muertes que los conflictos y el terrorismo combinados. Las
464,000 víctimas de homicidio superan con creces a las 89,000 muertes en
conflictos armados y a las 26,000 víctimas fatales de violencia terrorista en
2017. El crimen organizado por sí solo puede ser una fuente importante de
violencia letal; desde el comienzo del siglo XXI, el crimen organizado ha
provocado aproximadamente el mismo número de asesinatos que todos los
conflictos armados de todo el mundo combinados. Se estima que un promedio de
casi 65,000 asesinatos cada año estuvieron relacionados con el crimen
organizado y las pandillas durante el período 2000-2017, y que hasta el 19 por
ciento de todos los homicidios registrados a nivel mundial en 2017 estuvieron
relacionados con el crimen organizado y las pandillas.” (p.18)
Este mismo estudio revela que en un
periodo de 2000 – 2017 arroja 1000.000 de muertes por conflictos armados y
1000.000 protagonizados por el crimen organizado.
Me he preguntado siempre si ¿la violencia
y la agresión física, psicológica y social, es necesaria para la supervivencia
como especie dentro de este planeta?, ¿el ser humano es violento por naturaleza
como opinan algunos autores?
La violencia en el mundo es una espiral
que no tiene fin.
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