EL VÍNCULO AFECTIVO INCOMPLETO
El amor no aparece de la noche a la mañana, es una construcción
afectiva llena de aprendizajes fruto de la relación entre padres e hijos a lo
largo de su historia de relación entre ellos, vínculo que se fortalece día a
día durante los años de permanencia como familia. Este vínculo afectivo es
fundamental para la supervivencia de la especie.
El vínculo afectivo
aporta confianza, seguridad y fortaleza; hasta ahora en la mayoría de las familias, el vínculo
afectivo se ha visto fortalecido por la madre; el padre justificando su falta
de tiempo por el trabajo, reuniones de negocio, responsabilidades laborales,
actividades con amigos, dedica poco tiempo a establecer una relación de afecto,
o simplemente no lo hace.
El hombre generalmente se ha encontrado desde la
antigüedad, y se encuentra hasta la presente fecha, ausente de ese vínculo
afectivo que proporciona seguridad y protección durante su desarrollo, basado
en una creencia de que “la mujer es de la casa y el hombre de la calle”, así se
ha mantenido ese estereotipo, herencia cultural del hombre machista y de la
mujer machista.
Es admirable la fortaleza y el vínculo que establece el niño(a)
con su madre, y que muchas madres solteras ante la irresponsabilidad del padre
por la vida de sus hijos, y donde la presencia del padre es escasa o nula; muchas
madres, sin recursos suficientes para sobrevivir deben sacarlos adelante.
Es evidente entonces que esta sociedad violenta se ha
caracterizado por una ausencia del vínculo afectivo del padre. El vínculo
afectivo de ambos padres es el complemento ideal para la salud emocional de los
hijos, si hay amor no hay violencia.
Crear un vínculo afectivo es compartir con ellos sus
actividades, sus juegos, sus estudios, sus tareas, es interesarse por ellos, es
interesarse por su vida; y este vínculo se construye desde antes de nacer,
desde la decisión de tener un hijo, de crear una familia.
El vínculo afectivo de ambos padres durante el embarazo, con el
ser humano en gestación es de vital importancia; al respecto el Coach Dr. César
Roldán, prestigioso Psicólogo Peruano, en su libro “Construyendo Vínculos
Afectivos con Nuestros Hijos”, dice:
Cuando le hablamos al bebé en gestación, favorecemos su
desarrollo neuronal y emocional. Además, incrementamos de manera importante los
vínculos afectivos con él. Esta actividad puede ser muy emocionante, ya que con
frecuencia el feto puede reaccionar a una voz en particular con movimientos,
calmando sus movimientos y aumentando los vínculos paterno y materno, cuando
éstos le hablan al vientre. (p. 4)
Mantener este vínculo afectivo
como muestra de amor promueve unas relaciones armoniosas y satisfactorias de
aprendizaje de tal manera que cuando ambos padres ya estén de avanzada edad,
los hijos también prodiguen el cariño, afecto y atención que ellos necesitan y
no se sientan sumidos en la soledad.
El nacimiento de un ser humano, es una nueva vida con derecho a vivir como todo ser humano, su creación gracias al poder de Dios y la naturaleza que le otorga al hombre y a la mujer para que el espermatozoide y óvulo se genere una nueva vida como resultado de una relación sexual; y si el nuevo ser es el resultado de este acto, por lo tanto, el vínculo afectivo solo estará completo con la participación igualitaria de ambos padres: cuidados, preocupación por la vida, satisfacción de sus necesidades, atención cariñosa.
El vínculo afectivo solo
con la madre o solo con el padre, es un vínculo incompleto.
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